No hace falta ser mecánico para mantener tu coche en buen estado. Con revisar unos pocos puntos con regularidad evitas la mayoría de averías graves, y de paso alargas la vida del coche y mantienes mejor su valor de reventa.
El calendario básico, por kilómetros
| Elemento | Frecuencia orientativa |
|---|---|
| Aceite de motor | Cada 15.000-30.000 km o 1 año (según fabricante y tipo de aceite) |
| Filtro de aire | Cada 15.000-20.000 km |
| Filtro de habitáculo (antipolen) | Cada 15.000 km o 1 año |
| Filtro de combustible | Aproximadamente 1 vez al año |
| Pastillas y discos de freno | Revisar cada revisión; sustituir cuando el desgaste lo indique (muy variable según uso) |
| Neumáticos | Revisar presión cada mes; cambiar con menos de 1,6 mm de dibujo |
| Correa de distribución | Cada 120.000-150.000 km (gasolina) o hasta 200.000 km (diésel), según fabricante |
| Amortiguadores | Revisar cada 20.000 km |
Estos plazos son orientativos: cada fabricante marca los suyos en el manual de mantenimiento del vehículo, y es lo que debes seguir para no perder la garantía si el coche aún la tiene.
Lo que puedes revisar tú mismo, sin ir al taller
- Niveles de líquidos: aceite, refrigerante, líquido de frenos y limpiaparabrisas. Con la varilla y los depósitos translúcidos del motor, se revisa en dos minutos.
- Presión de los neumáticos: con un manómetro (muchas gasolineras lo tienen gratis), una vez al mes y antes de un viaje largo.
- Luces: frenos, intermitentes e iluminación. Pide a alguien que te confirme que se encienden todas, o revisa el reflejo en un escaparate.
- Estado visual de los neumáticos: desgaste irregular, cortes o bultos en el lateral.
Qué pasa si no haces el mantenimiento
Según datos del RACE, una parte muy importante de las asistencias en carretera que realizan cada año están relacionadas con la falta de mantenimiento, no con averías imprevisibles. Es decir: la mayoría de las veces que alguien se queda tirado en la carretera, podría haberse evitado.
Además de la seguridad, saltarte las revisiones tiene un coste económico real:
- Un aceite degradado aumenta el rozamiento interno del motor y puede acabar dañando piezas mucho más caras que un simple cambio de aceite.
- Unos frenos desgastados no detectados a tiempo pueden dañar también los discos, encareciendo la reparación.
- Si el coche todavía está en garantía, no seguir el calendario del fabricante puede anularla.
Antes de un viaje largo
Además del calendario habitual, antes de un trayecto largo conviene revisar: presión y estado de los neumáticos (incluida la rueda de repuesto), niveles de líquidos, luces, y llevar en el maletero el kit de emergencia (triángulos, chaleco reflectante y, si tienes espacio, cables de arranque).
La regla más simple: si tu coche te avisa con una luz en el cuadro, no esperes "a ver si se pasa". Casi siempre es más barato revisarlo pronto que esperar a que se convierta en una avería mayor.
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